martes, 18 de enero de 2011

Te necesito...

Otro día más despierto. Misma cama, misma casa, pero distinto lugar. Mi corazón ahora esta vacío, el hogar ya no es hogar. Me levanto y voy buscando, pero ya no estás. Sigo vagando, mis ojos, muy abiertos no te encuentran. Tienes que estar por algún lado, aún puedo oler tu perfume.

Cierro los ojos, ahora sí te puedo ver. Estás ahí, tu cara como cada mañana delata tu sueño.
Estás aquí. Y sonrío al volver a oler tu perfume que no deja indiferente ningún rincón. Te veo.
Ahora te estás peinando, como siempre, dos segundos te bastan para estar perfecto, listo para empezar un nuevo día.

 Estás tan cerca, desde aquí puedo oír tu voz, es la misma que tantas noches me ha protegido y liberado de mis miedos. Esa que me da seguridad, la única que me relaja, la misma que me dio tantos consejos...

Y ahora voy hacia ti. ¡Estás aquí!. Corro deprisa, no hay tiempo que perder.
¡Estás aquí! Corro, no dejo de correr.
Pero no te alcanzo.
Me caigo y me levanto, no importa, ¡estás aquí!.
¿Por qué no me ves?, ¿no me escuchas?.
Y te vas. ¡No!, ¿por qué te vas?.
Chillo, grito sin cesar. Y corro, corro,
corro gritando, pero no avanzo.
Aun puedo oler tu perfume.
¡No me dejes!. ¡Por favor, no me dejes!
Y abro los ojos. Los abro y ya no estás.
Todo es igual pero diferente.
Lloro, lloro pero no sirve de nada.
chillo, pero nadie viene en mi ayuda.
¡Te necesito!, ¡no me dejes!.
¡Te necesito!.




Como el sol a la mañana,
como barco al mar.
Te necesito.

Mi invierno se hace frío,
se congela el corazón.
¿Por qué no estas?
¡Me haces falta!

No puedo. Lo intento, juro que lo intento, 
no puedo.
No me dejes sola, tengo miedo.




mel*