Despierta en la cama equivocada, pero no cae en la cuenta.
La abrazan y sonríe, pero enseguida nota algo extraño.
Esas manos, ese cuerpo..., no le pertenecen a él, y por tanto tampoco a ella.
Se gira rápidamente buscando su mirada, tiene sed de él.
Mira esos ojos que fijamente la están contemplando y le entran ganas de llorar.
No es esa la mirada que busca, tampoco es esa la sonrisa que ama.
1. Y en ese momento su vida cae abajo, aunque en realidad ya hace un tiempo que está ahí. Le vienen todos los recuerdos de golpe, sin piedad, corren crueles por su mente, uno tras otro, escuchando su voz, amando sus palabras. Le parece tan real que cree tenerle ahí. Vuelve a abrir los ojos, se pellizca, quiere despertar de esa pesadilla, cruel realidad.
Aquel adiós sin despedida... sabor amargo que quema.
No recuerda el nombre de aquel que la está abrazando, pero le da igual. Otra pieza más de esta partida de ajedrez que ya está perdida. Como quien juega sin esperanzas de ganar, sentenciando su derrota. Ella ya no busca la victoria, en realidad ya ni busca, no hay nada que le interese de este juego.
Quien lo arriesga todo y todo pierde se queda sin nada.
Quien amando con todo se queda sin amor, todo lo ha perdido.
2. Aguanta la respiración, inmóvil, espera el momento perfecto para huir. Disimula, quiere hacer como que nada pasa, pero tiembla. Asustada, sin saber bien que hacer se levanta de esa cama extraña. Se viste deprisa y echa a correr, sin mirar atrás, sin ni siquiera un destino. Piensa en olvidar el nombre de aquel último abrazo, y entonces se da cuenta de que ni siquiera lo recuerda, sólo hay un nombre en su cabeza. Y es entonces cuando levanta la cabeza, coge aire y decide luchar. Ahora ya tiene destino, su destino es él. Ya no piensa, sólo corre, ya no hay nada que perder...
"Cuando tengas que elegir entre dos caminos, pregúntate cuál de ellos tiene corazón. Quien elige el camino del corazón no se equivoca nunca"
(Popol-Vuh)
[...Y ahora me quedan dos opciones,
quedarme quieta o echar a correr.
Y me pongo a correr, ya que puedo perder.
Verás es que no me va demasiado bien,
no te logré olvidar,
ni lo intenté quizás...]
Conchita, Nada que perder.

