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miércoles, 26 de febrero de 2014

Al borde del abismo


Dormí maquillada y sin pijama, con la cama sin hacer, fumando dormida y despertando despertadores. Pronuncié palabras prohibidas y busqué ahogar tu nombre entre copas de bar. Me fui sin pagar, meé en la calle. Entre en casa cuando salió el sol, dando las buenas noches a quien me encontraba. Cogí el coche para huir y acabe corriendo hasta quemar mis pulmones. Brinqué por tejados rotos y desgarré tu olvido. Grité suplicando que alguien me ayudara a olvidarme de ti, que me arrancaran tus recuerdos. Saludé a las nubes con las dos manos y deseé que lloviera para correr desnuda. Abracé a las penas tan fuerte como ellas a mí y volví al lugar donde juré jamás regresar. Perdoné promesas, incumplí caricias, que me rompieron en noches en vela. Besé piedras que parecían blandas y las lancé al río después. Corrí por el mar descalza entrando arena en mis zapatos. Cabalgué por tu pelo, agarrándome a tu olor. Susurré que sólo el tiempo robado está perdido y corrí tras él. Navegué por los vientos de la voz que soplaba fuerte y se fue lejos. Marqué caminos peligrosos para pasar dos veces. Creí querer quererte y queriendo querer creí que quererte merecías y tu dolor me hizo daño.



Las 7


Las 7. 
El llanto de un niño, 
dos yonkies metiéndose otra raya. 
Suena una cafetera, 
salta el pan de la tostadora. 
Un despertador. 
Madrugan persianas, 
pasos descalzos. 
Y no estás. 
Son las 7 y me falta tu cuerpo 
abrazando el mio.

Son las 7, 
y como no estás 
no te puedes ir 
después de darme un beso. 
No hay peleas de sábanas 
un "no te vayas" ni un "ojalá".
Son las 7 
y ya no odio el despertador.
Afuera sigue haciendo el mismo frío 
pero no está tu cuerpo aquí 
para darme calor, 
ni escribo mensajes 
pidiendo que vuelvas pronto. 


7 campanas 
y ya no temo a la carretera 
No hago tiempo en mi cama 
recordando tu última sonrisa.
7 punzadas 
que me recuerdan que los motores de los coches que se encienden 
no son el tuyo. 
7 vecinos 
que siguen asomados en los balcones 
pero que ya no te ven salir. 
7 cigarrillos 
que se consumen en sus manos. 

Suenan las 7 
y en mi cama lo único que se consume soy yo, 
y mi esperanza.
Son las 7, ¿por qué no está? 
pregunta mi cama. 
Y yo no sé que contestarle. 
Sólo le pido que me quite este frío 
que dan las siete sin ti.


martes, 5 de noviembre de 2013

Grita

Grita mi nombre y púdrete allí,
entre tinieblas y llamas rojas que te abrasen. 
Grita, como nunca, como no sabes,
desgarrando y ensordeciendo mi nombre, 
hasta que encuentres la respuesta a que te trajo aquí. 

Llámame sin nombrarme, suplicante,
que en tu garganta se deshaga mi nombre 
mientras te ahogas en un intenso dolor
de palabras gastadas que te silencian.

                                                                                               


Grita, que aunque puedas, nadie te escuchará
tu voz te ha abandonado por tanta desdicha.
Ruega compasión por un tren que ha pasado ya,
siendo vagabundo de sueños que rompiste con tus manos. 

Grita, pero lejos de aquí, donde no te encuentre.
En ese infierno al que entraste al burlarte de la eternidad,.
La agilidad no salva el engaño, y la culpa te muerde, 
feroz, mientras llegan las consecuencias
dejándote desnudo en la cuneta y sin palabras. 

Grita, donde no te escuche, donde no pueda volver a buscarte, 
donde el silencio no me grite que no tengo nada que perder.
Grítale mi nombre al olvido mientras me voy
que no quede en mí más que el recuerdo de las palabras sin voz,
sordas, que esas son las que nunca duelen. 


miércoles, 26 de junio de 2013

La noche eterna

Y llega, la noche. La ciudad duerme. La calle, oscura, vacía, como un escenario tras acabar la función. Una farola fundida. Tan sólo se oye el susurro de alguna hoja de algún que otro árbol al rozar la brisa. Silencio. Un gato en celo maúlla. Silencio. La noche es tan profunda que si no respiras hasta se puede escuchar, se puede incluso oler.

Amarillas las flores, amarillos los bancos, amarillos también los edificios, amarillas las acer... No, las aceras son negras, como si estuvieran ahí para recordarnos nuestros pasos en balde y cada uno de nuestros errores, intimidando. Parece como si de pisarlas te fueras a hundir en un gran agujero negro que cae en picado y que no acaba nunca. 

Silencio. Pero un silencio ruidoso. Un chasquido sospechoso y ahí estarás, asustado en la penumbra, conteniendo la respiración, mientras tu pulso acrecienta en mil por segundo. Es solo un cartón movido por el viento. Giras la esquina y te cruzas con la mirada imperturbable del gato, te preguntas que hará ahí, por qué te mira así, si estará hambriento. No tienes nada para darle de comer, a veces hasta se te olvida que debes hacerlo, pero no puedes apartar la mirada de él. Te observa como si te entendiera, como preguntándose que estarás haciendo a esas horas paseando solo, y pensando te das cuenta de que en realidad no sois tan distintos. 

Al fondo hay una fuente seca, como tu esperanza; vacía, como la cama que te esperará al llegar a casa. Pero  te obligas a pensar que tu vida puede cambiar y ser como aquella higuera que hace unos meses estaba deshojada y que ahora, tan verde, parece sonreír cultivando su fruto. Y vuelves otra noche esperando encontrar respuestas, esperando encontrarle.





Quizás su vida algún día sea así, tal vez llegue su suerte y deje de deambular solo como cada noche, preguntándose que más debe cambiar, cuál debe ser su perfume o que es aquello que le falta o que tiene de más. Da media vuelta, coge aire y respira hondo. Va hacia la luz e imagina que vuelve acompañado. Y cuando anochezca ahí estará de nuevo, paseando como cada noche mientras hace frente a su único temor, la soledad, a pesar de que ella es la única que jamás le ha abandonado. 

viernes, 17 de mayo de 2013

Soledad

Soledad, vienes sin avisar, pillándome desnuda.
Llegas sin palabras, dejándome sumergida en un silencio amargo. 
Soledad, te encuentro aunque no te busco,
y no te alejas de mí aunque lo pido suplicante.

Soledad, tú no tienes piedad. Atacas con descaro.
No traes abrazos ni cálidas sonrisas.
Soledad, a veces te creía útil, necesaria, pero abusaste de mi confianza.
Te hiciste perversa y ya no te separas de mí.

Soledad, ahora sé lo que se siente entre tus brazos,
y añoro a cuántos me reprimían por pasar demasiado tiempo junto a ti.
Soledad, no seas cruel, no me amenaces.
Que en esta noche fría no hay mantas que me tapen.

Soledad, acurrucada estoy, lejos de todo,
sin mas abrigo que mis pensamientos y algún recuerdo.
Y tú me hablas silencios que no quiero escuchar.
Soledad, me traes tranquilidad, pero no la paz.
Te acercas susurrándome una falsa calma. El ruido está en mí.
Soledad, por husmearte me has ido absorviendo poco a poco.
Todo es blanco, mis ojos no tienen pupilas.
Soledad... Vete, aléjate, acaba.






lunes, 25 de marzo de 2013

Escucha lo que no te digo



No te dejes engañar por mí,
No permitas que te engañen mis apariencias.
Porque no son más que una máscara,
quizás mil máscaras que temo quitarme,
aunque ninguna me representa.
Doy la impresión de estar seguro,
de que todo va viento en popa,
tanto dentro como fuera,
de que soy la confianza personificada,
de que la calma es mi segunda naturaleza,
de que controlo la situación
y de que no tengo necesidad de nadie.

Pero no me creas, te lo ruego.
Externamente puedo parecer tranquilo,
pero lo que ves es una máscara.
Por debajo, escondido, está mi verdadero yo
sumido en la confusión, el miedo y la soledad.
Pero lo escondo.
No quiero que nadie lo sepa.
Me aterra pensar que pueda saberse.
Por eso tengo constantemente necesidad
de crear una máscara que me oculte,
una imagen pretenciosa que me proteja
de las miradas sagaces.
Pero esas miradas son precisamente mi salvación
y lo sé perfectamente,
con tal de que vayan acompañadas
de la aceptación y del amor.
Entonces, esas miradas, se convierten
en el instrumento que puede liberarme de mí mismo,
de los mecanismos de defensa,
y las barreras que he levantado en torno a mí,
en el instrumento que puede mostrarme aquello
de lo que no consigo convencerme:
que realmente tengo un valor.

Pero esto no te lo digo,
no tengo coraje:
Me da miedo que tu mirada no venga acompañada
de la aceptación y del amor.
Quizá temo lo que puedas pensar,
que puedas cambiar de opinión sobre mí,
que te burles de mí
y que tu sonrisa me fulmine. 
En el fondo, lo que temo es no valer nada,
y que tú te des cuenta y me rechaces. 
Por eso sigo con mi juego
de pretensiones desesperadas,
con una apariencia externa de seguridad
y con un niño tembloroso por dentro.
Despliego mi desfile de máscaras
y dejo que mi vida se convierta en una ficción.
Te cuento todo lo que no importa nada,
y nada de lo que de verdad importa,
de lo que me consume por dentro.
Por eso, cuando reconozcas esta rutina,
no te dejes engañar por mis palabras:
escucha bien lo que no te digo,
lo que querría decir, lo que necesito decir,
pero no consigo decir.

No me agrada esconderme, te lo aseguro.
Me encantaría ser espontáneo, sincero y genuino,
pero tendrás que ayudarme.
Por favor, tiéndeme tu mano,
aún cuando parezca que es lo último que deseo.
Tú puedes sacar a la luz mi vitalidad,
cada vez que te muestras amable, atento y diligente,
cada vez que tratas de comprenderme,
cada vez que me aceptas tal y a pesar de lo que soy.
Porque me quieres,
mi corazón palpita y renace.
Quiero que sepas lo importante que eres para mí
y el poder que tienes, si quieres,
de sacar a la luz la persona que yo soy.
Escúchame, te lo ruego.
Tú puedes derribar las barreras,
tras las que me refugio,
tú puedes arrancar mi máscara,
tú puedes liberarme de mi prisión solitaria.

¡No me ignores! ¡No pases de largo, por favor!
Ten paciencia conmigo.
A veces parece que, cuanto más te acercas,
tanto más me rebelo contra tu presencia.
Es irracional, pero es así:
combato aquello de lo que tengo necesidad.
¡Así somos los humanos muchas veces!
Pero el amor, el amor que habita en ti,
es más fuerte que toda resistencia,
y ahí reside mi esperanza,
mi verdadera esperanza.
Ayúdame a derribar las barreras
con tus manos firmes,
pero a la vez delicadas,
pues dentro de mí habita un niño
y un niño es siempre muy frágil.

¿Te preguntas quién soy?
Soy alguien a quien conoces muy bien.
Soy cada persona con quien te encuentras.
Soy... Tú mismo


Autor: Desconocido

Nadie tiene las respuestas, sólo tú.




martes, 19 de marzo de 2013

Sólo por una noche

Quizás llegue el día en que se haga justicia y cada uno tenga lo que merece. Será un día en que los besos no se peguen sino se regalen, por cualquier razón o simplemente por ninguna. Entre canciones y silencios llegará. No habrá nada que pensar ni que decir, sólo por una noche.  Será el día en que callados lo diremos todo, lo entenderemos. Ese día no habrán nubes negras y el camino no nos estará esperando, pero llegaremos. Las verdes hierbas no marchitarán en otoño y las rocas serán bienvenidas a nuestro paso. Será el día en que lo sabremos todo, en que no sabremos nada, juntos y a oscuras lo veremos claro, pero lo olvidaremos después.


Y en este día, con vendas en los ojos pero mucha claridad, caminaremos lento, sin prisa pero impacientes y correremos para no encontrarnos con el sol . Contemplaré en tus ojos que no somos de este mundo y conseguiremos brillar en el lugar que nos pertenece. Hablaremos tonterías durante un largo tiempo para evitar lo que no queremos oír, porque tan solo esa noche no será necesario.  Seremos libres en un mundo que nos tiene encadenados y no será ese el día en que nos enfrentemos a él, porque no nos dará tiempo. Esa noche, uno enfrente del otro, nos reiremos de todo lo prohibido mientras lo hacemos. Caminaremos sobre fuego mientras huimos al destino y tentamos a todo lo que nos acerca a él, como dos niños traviesos.




Los dos sabremos que no existe un destino juntos pero no lo afrontaremos, al menos esa noche. La noche será para nosotros, para nuestros sueños y para todo lo que digan nuestros labios.  Haremos el amor en cada esquina, al compás del viento y entre tanto que decir. No habrá reproches, ni disculpas, sólo por una noche. No cabrá siquiera el miedo más profundo, ni la realidad de la que huimos, los dejaremos solos y frágiles en la noche, como cuando ellos nos acechan impasibles en la madrugada.


Daremos vueltas sobre el suelo tenue y gritaremos al viento, sólo esta noche. Seremos algo hasta que amanezca. No sabremos bien quien somos ni qué hacemos allí.  Nos querremos, tan sólo por un momento.  Y en ese preciso instante, entre un saco de recuerdos que sin abrirlo vaciaremos, todo empezará acabando. Sólo durante un segundo y entre algún beso, sabremos lo que hemos estado callando tanto tiempo. Volverás a ser, dejaré de medir y nos alejaremos sin mirar atrás pero sin darnos la espalda, y con paso firme nos acercaremos al futuro. Y durante tan solo un momento, con lágrimas en los ojos, sabrás que en algún rincón de ti, en algún lugar de mí, en cualquier tiempo prohibido, nos habremos querido.




lunes, 25 de febrero de 2013



Eres como un ciego que piensa que nunca podrá ver.


 Y que si algún día viera, creería estar soñando.




lunes, 18 de febrero de 2013

Déjame soñarte

Es tan bonito tenerte aquí, tocarte. Son tan dulces tus besos, tan sosegadas tus palabras. Contigo me siento en paz con el mundo, como si nada pudiera apartarte de mí. Una calma abrumadora que me seduce, que invade mi cuerpo como rayos de sol que nunca cesan. Me iluminas, como lo haces con todo a tu alrededor, sin ni siquiera percatarte, tan sólo con existir. Me miras y como una hoja de papel en el fuego me quemo, rápido y sin dolor. Unos ojos penetrantes que hipnotizan dejando señales imborrables, gritando sentimientos y palabras que sin querer, dices con ellos. Me ardes hasta en pensamientos. Cuando pienso que vives en mi mundo, que no eres de papel. Cuando sé que la misma luna nos alumbra, que andamos bajo el mismo cielo.

No hay nada como tú en mis sueños. En los que vivo despierta y en los que inconscientemente te encuentras también, sin límites, sin desconsuelo ni con ninguna razón de por medio. Dándome calor sin más, queriéndome como si fuere tu único propósito en la vida. Siento que te tengo, que tus palabras me pertenecen y tu alma duerme en mis brazos. Siento que estás aquí, cogiéndome de la mano y mirándome fijamente, concentrado en no perderte ni un detalle de mí, que no te imaginas perderme de vista. Sueño que te importo como nada jamás, que estoy en tus brazos , más allá del cuerpo. Te siento a ti, a lo que llevas dentro. No siento siquiera tu piel, es aún más intenso.

Siento como nos cubrimos en besos y noto tu amor. Como me abrazas tan dentro que casi duele. Como te clavas en mí para ser uno, porque no veo el límite entre el tú y el yo. Tan sólo somos uno.



No me despiertes. Déjame soñar. No pido nada más. No quiero besos ni juramentos. Déjame vivir con mis sueños, de ellos. Del creer que algún día te tendré. Del soñar que estoy contigo. No me despiertes, porque veré que todo es mentira. Porque sentiré que te pierdo. Y lo eterno partirá entre besos de despedida y alguna que otra palabra vacía. Déjame soñar, no me sujetes. No me hagas ver que nada existe, aún creo en mis sueños. No me susurres que tienes que irte ni insinúes que fue un error. No me cuentes que lo nuestro no será un futuro juntos, ni un presente, ni siquiera un pasado, porque yo creo en ellos. Déjame soñar porque en los sueños siempre hay una esperanza, aspiraciones y finales imprevistos. Déjame soñar, porque en los sueños nada es imposible y todo puede cambiar. No me expliques porqués, no me des razones, porque no quiero entenderlas. Espera a irte, hazlo en sueños, que cambiaré el final volviéndome a quedar dormida. Reproduciré los recuerdos, uno tras otro porque no puedo soportar no volver a sentirte, y así creeré que no te vas nunca. No me abandones. Quédate en mi sueño, déjame soñarte.



jueves, 31 de enero de 2013

Sin embargo

No vas a venir
No vas a llamar
No vas a pensar en mí
No vas a hablar
No vas a recordar
No vas a volver
No vas a esperar
No vas a perder el tren
porque no lo cogerás.

No vas a decir
No vas a preguntar,
No vas a dudar,
No vas a besar,
No vas a sentir,
No vas a intuir
el porqué de mis silencios.

No vas a insistir
No vas a soñar
No vas a creer
No vas a invitar
No vas a emprender
No vas a buscar
No me vas a abrazar,
aunque sea lo único que necesite.     
              


Sin embargo y a pesar de todo
Yo voy a ir
Voy a llamar
Voy a hablar contigo y de ti.
Te voy a recordar a cada instante.
Y volveré 
Y perderé el tren, 
pero al final lo cogeré. 

Yo dudaré 
Yo recordaré 
Y preguntaré. 
Y siento y te siento; 
Intuyo e insisto. 
Yo sueño y te sueño.
Emprendo y busco. 
Yo creo y pienso.
Te espero.

Sin embargo, y a pesar de todo,
yo nunca me rindo.


sábado, 1 de diciembre de 2012

Olvido consumido

A veces el mundo te declara la guerra cuando menos quieres luchar. Ataca cuando te ve débil. Y ahí estás, desarmado y pidiendo una misericordia que no pensaste que te fuera a hacer falta. Estás en el suelo, tirado y buscando la fuerza para hacerle frente. Y es así, cuando te golpean y caes, cuando lo entiendes. No hay más refugio que el que uno mismo se crea, ni más corazón que el que se cree tener. No hay nadie más que te proteja y te sujete en el batacazo mas que tu propio yo, estás solo.





Entonces ves que no hay compasión, ni lealtad, ni recuerdo que no se borre con un nuevo amanecer más placentero. Sólo eres un hoy del que no se sabe bien su duración, un ahora y un aquí que desaparecerá con tus cenizas un mañana. Y junto a tu presencia se esfumará tu risa, se esfumará tu voz, tus buenas causas y el dolor que causaste. Se esfumará el tiempo que diste a aquellos a los que le careció, el bien, el mal; todo lo que diste de ti, y lo que te dieron, sólo quedará eso, olvido consumido.


domingo, 21 de octubre de 2012

LA TENTACIÓN




Mordí la manzana prohibida, aún sabiéndolo no me resistí.
Caí en el engaño olvidando pretensiones.
No valió la previsión de los destrozos, por clara e inevitable que fuera.
Imposible no caer en la tentación de un manjar así,
recuerdo no probar jamás un sabor tan dulce,
y a la vez tan amargo.

Al morder ya no cabía duda; iba a ser mi perdición.
¡Y de qué manera!
Delicada y sutil, jugosa y letal.
Penetró en mí su veneno, invadiendo cada espacio de mi cuerpo,
cada poro de mi piel.
Transitando por mis venas, paralizándome,
y emitiendo en mí una tortura implacable.

Se expandió como un gas que revolvía mi ser, impidiendo la respiración,
mientras acrecentaba mis pulsaciones.

Y en ese momento la vi tan cerca,
la muerte. Una muerte dolorosa como ninguna, inevitable.
Me dejó sin aliento. Desgarró mis entrañas.
A pesar de los suplicios no cesó,
se había extendido, iba a ser mortal.

Fui muriendo poco a poco.
Y ahí estaba ella, acongojada, apenándose de mí,
como si fuera un perro sin dueño.
Pero su efecto no tuvo compasión ninguna.
La más perfecta atracción acababa conmigo,
y yo lo sabía. Siempre lo supe.
Aún así, no fui creada lo suficientemente piadosa 
como para no quedar absorta por un placer tan colosal.

Se acaba

Se va de ti mi cuerpo gota a gota.
Se va mi cara en un óleo sordo;
se van mis manos en azogue suelto;
se van mis pies en dos tiempos de polvo.
¡Se te va todo, se nos va todo!





Si yo te odiara, mi odio te daría en las palabras, rotundo y seguro.


Gabriela Mistral

martes, 16 de octubre de 2012

Una aguja en un pajar

Si supieras lo que hay dentro todo cambiaría,
si quisieras ver más allá de lo que te permiten tus ojos,
si sintieras tan sólo un momento que vale la pena.
Si creyeras lo que habla mi mirada y dejaras a un lado las palabras.
Porque mis palabras no encuentran sentido cuando estás cerca,
ni demuestran el valor de lo que no pueden contar mis labios.







De mi niñez aprendí que las cosas no siempre son lo que parecen.
De mi juventud que no hay más ignorante que el que no quiere saber,
ni más ciego que el que no quiere ver.


viernes, 27 de julio de 2012

¡Despierta!

Como un reloj atrofiado paras el tiempo. Viviendo dormido evitas el dolor, pero también pierdes vida. Sal de tu mundo y enfréntate al miedo de intentar olvidar. Despierta, que la realidad es dura y asusta pero es mejor hacerle frente que escapar.

Necesito que creas que todo puede ser diferente, de otro color. Que creas en la esperanza, en una ilusión que has dejado perdida. En una sonrisa sin miedos. Que me abrace tu alma y vuelvas a empezar. Pero no como el principio de algo que ya has vivido. No será el principio de ningún final.

Ni todo el dolor del mundo merece dejar de lado el vivir intensamente. Arriesgar y caer, pero levantarse y volver a saltar.

Busca la alegría de vivir en las pequeñas cosas, en los momentos en que no se piensa, sólo se vive. En el olor de las rosas, el cantar de los pájaros. En la sonrisa que te regalo y que ya es tuya, que la tuya está conmigo, en mi cabeza, acompañándome en sueños.

Nada te puede quitar las ganas de soñar, de sentir que vuelas, de olvidarte de todo y de dejarte llevar, sintiendo que sin nada lo tienes todo.

De llegar lejos, vivir deprisa y despacio al mismo tiempo, de reír sin temor de que vendrán tiempos peores, volar con los pies en la tierra, sentir como si fuera la primera vez...

El tiempo pasa cruel y no lo quieres ver, la vida no perdona si no actúas y sólo te evades. Se nos está haciendo tarde. El dolor se sufre y nos obliga al olvido, como un mal día, pero los buenos momentos siempre estarán con nosotros, dándonos aliento, recordándonos que vale la pena intentarlo, que siempre lo vale. No esperes, ¡despierta!
Que bien se sabe que quien no arriesga no gana. Y la ambición de algo mejor no se ha de perder. 

Vence al miedo y déjalo con el mio, que lo he apartado lejos de aquí. Cada minuto, cada segundo puede ser diferente.

Fallar y caer está en nuestras manos, ¿por qué no intentarlo?



Dejamos de jugar, de hacer travesuras, de soñar. Olvidamos nuestra infancia, nuestra franqueza, nuestras locuras, porque nos hicimos mayores o por perder las ilusiones que nos impulsaban en nuestra niñez. Crece, madura y no pierdas nunca la fe y la frescura del niño que llevamos dentro. 
Francis Aragón

El delito de los que nos engañan no está en el engaño, sino en nos obligan a dejar de soñar que no nos engañarán nunca.
Víctor Ruiz Iriarte


jueves, 31 de mayo de 2012

Sueños rotos

El tiempo se ha agotado y ya no hay marcha atrás.
No quedan dudas, no quedan sueños, 
ya no hay razón ni ser que te acerque a mí.

El tiempo ha sido cruel conmigo y acaba aquí.
Rompiendo esperanzas, cerrando las puertas
que un día dejaste abiertas sin un porqué.
No hay un "puede ser" ni ningún "algún día"
aunque yo todavía los recuerde.

Sólo queda dejar entrar a ese nunca
que tantas veces me he negado a asumir.
Nunca olvidaré los momentos sin aliento,
nunca volveré a sentir tu piel,
ni viviré en la inocencia, que me hizo dártelo todo.

Acaba el gran silencio y llega el fin. 
Vivir en pausa acaba aquí, hoy,
con palabras que atraviesan.

Noches en vela que hoy no sirven de nada.
Queda lejano, todo cuanto viví contigo, nuestro deseo.
Pero cuando escucho nuestras canciones aún puedo sentirte,
aún puedo recordarte.
En aquella playa, bajo ese cielo repleto de estrellas, 
cuando tus brazos eran mi mejor refugio,
cuando luchaba por destruir tu dolor.

Y ahora se hace tan difícil creer en el destino,
en la eternidad, en no rendirse y en la palabra.
Creer en luchar, en promesas, e incluso en que exista el amor.
Y es que si existe me ha engañado.

¿Qué quedó del para siempre?



Un día me lo entregaste, o eso dijiste.
Que pronto regresarías, que había tiempo para todo.
Y esperando me quedé, y sufriendo no me rendí.
Y así caí en el engaño de tus besos,
de tus promesas rotas y de un futuro juntos que nunca llegó,que nunca llegará.

Y como extraños te veo,
Y como extraños finjo ser feliz.
Y como extraños río mientras lloro por dentro,
mientras te alejas y te añoro,
mientras sales de mi vida, sin ningún perdón.

martes, 1 de mayo de 2012

Hoy elijo yo

Y entonces volará, sin pensar en nadie porque nadie ha pensado en ella. Abrirá sus alas y será libre, sin mirar atrás, sin arrepentirse. Se comerá el mundo y no dejará nada por hacer. Será fugaz. Como una ráfaga de aire fresco. Nada le será inalcanzable. Viajará audaz por el mundo sin un camino a seguir. Creará su destino. Nadie la atará, dejará de vivir atrapada, será un sueño.


A  veces llega a ser más egoísta el que siempre piensa en los demás, que el que sólo piensa en si mismo. Porque al final uno acaba yendo contra su propia vida. Posponiendo sus decisiones, sus metas y sus sueños por aquello que es mejor y que desean los demás.
 Egoísta es dar la espalda a un futuro que sólo te pertenece a ti.


viernes, 27 de abril de 2012

Marchitando.


Mi amor se marchita como la esperanza de que vuelvas. Como el grito de quien pide socorro sin ser rescatado. Como el llanto y los susurros, y aquel jardín de otoño que me atrapa. Palabras sin habla que fueron rosales en flor, besos que enternecieron al mismo cielo. Pétalos que deshojaron la noche y trajeron la oscuridad. No es de noche pero no se ve nada. Todo está en silencio, pero los pájaros aún cantan. El viento se lleva tu voz y me roba la mía. Y en este silencio mis ruegos no se oyen. Mientras el fin amenaza con llegar pronto. Caricias al aire que son más a tu alma que a mi voluntad. Porque aunque prometí luchar para olvidarte, me reta tu añoranza. Porque sin ti no hay rosas rojas ni paraíso que merezca ser mi hogar.





El amor, como las flores, sino lo cuidas y lo alimentas día a día, vive durante algún tiempo, pero al final siempre acaba marchitando.

miércoles, 18 de abril de 2012

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra

Duele pensarlo, aún más sentirlo. 



Sé que es inevitable equivocarse, que nunca podemos tenerlo todo bajo control, pero debo confesar que me cansa. Darlo todo por un nada a cambio, por razones de un gran sinrazón que no llego a comprender. Es como un miedo a equivocarme que me quita la prisa de vivir al demostrarme que si bajo la guardia volveré a caer. Los mismos errores, las mismas escusas, que cambian de voz pero hacen el mismo daño. Las mismas promesas de amor que juré que jamás creería. La sensación de sentirme como una brújula rota, marcando una dirección errónea, dando pasos en falso. La inercia me guía porque empiezo a no ser yo, y es entonces cuando caigo en la cuenta. Vuelvo a recordar que nunca nada ha sido como yo he querido, que no ha habido yo, y que debo evitarlo. Y que todo se repita me lleva a pensar que quizá jamás será diferente, que es el precio a pagar por unas elecciones que poco a poco se van llevando parte de mi vida. 

Vuelvo a tropezar, pero esta vez no caeré, sé que no lo merezco.





El juego parece diferente pero el final acaba siendo el mismo.