Soledad, vienes sin avisar, pillándome desnuda.
Llegas sin palabras, dejándome sumergida en un silencio amargo.
Soledad, te encuentro aunque no te busco,
y no te alejas de mí aunque lo pido suplicante.
Soledad, tú no tienes piedad. Atacas con descaro.
No traes abrazos ni cálidas sonrisas.
Soledad, a veces te creía útil, necesaria, pero abusaste de mi confianza.
Te hiciste perversa y ya no te separas de mí.
Soledad, ahora sé lo que se siente entre tus brazos,
y añoro a cuántos me reprimían por pasar demasiado tiempo junto a ti.
Soledad, no seas cruel, no me amenaces.
Que en esta noche fría no hay mantas que me tapen.
Soledad, acurrucada estoy, lejos de todo,
sin mas abrigo que mis pensamientos y algún recuerdo.
Y tú me hablas silencios que no quiero escuchar.
Soledad, me traes tranquilidad, pero no la paz.
Te acercas susurrándome una falsa calma. El ruido está en mí.
sin mas abrigo que mis pensamientos y algún recuerdo.
Y tú me hablas silencios que no quiero escuchar.
Soledad, me traes tranquilidad, pero no la paz.
Te acercas susurrándome una falsa calma. El ruido está en mí.
Soledad, por husmearte me has ido absorviendo poco a poco.
Todo es blanco, mis ojos no tienen pupilas.
Todo es blanco, mis ojos no tienen pupilas.
Soledad... Vete, aléjate, acaba.
