domingo, 16 de octubre de 2011

DIFÍCIL

Estás pero no te veo. Ya no te siento conmigo, no noto tu calor. Quizás porque mis miedos ahora tienen tu nombre y los besos han quedado tan sólo en dolor. 
Como una ola en la tormenta, con fuerza pero descontrolada, haciendo mal a quien te ama. 



Y me quieres, y te quiero, y nos quieres y te queremos.  No es verdad que ahora es tan difícil, siempre lo ha sido, pero hemos sido muros, juntos hemos llevado la carga, hemos ganado la felicidad. 
Y al separarse los muros caen los cimientos, y en estas ruinas sigue siendo tan difícil...
Si no estás te quiero, si te tengo te quiero, lejos. 
Te vas y nos dejas, me dejo y vuelves. Y todo sigue siendo difícil.
Difícil vivir sin ti, difícil verte, difícil sonreír vengas o te vayas. Imposible vivir contigo, pero aún más hacerlo si no estás aquí. Si me dejas me caigo pero si me coges no subo. Y es que estamos tan abajo.
El tiempo ha golpeado duro, nos ha quitado nuestro gran tesoro. Éramos cuatro estrellas que brillaban juntas en la eternidad y que han caído, la eternidad nos engañó. Ahora, solos pero juntos, juntos pero solos, tan sólo quedan sombras de aquello que fuimos, sueños rotos de lo que nunca podremos llegar a ser. 




martes, 12 de julio de 2011

Dos opciones, dos caminos

Despierta en la cama equivocada, pero no cae en la cuenta. 
La abrazan y sonríe, pero enseguida nota algo extraño. 
Esas manos, ese cuerpo..., no le pertenecen a él, y por tanto tampoco a ella.
Se gira rápidamente buscando su mirada, tiene sed de él. 
Mira esos ojos que fijamente la están contemplando y le entran ganas de llorar. 
No es esa la mirada que busca, tampoco es esa la sonrisa que ama.






1. Y en ese momento su vida cae abajo, aunque en realidad ya hace un tiempo que está ahí. Le vienen todos los recuerdos de golpe, sin piedad, corren crueles por su mente, uno tras otro, escuchando su voz, amando sus palabras. Le parece tan real que cree tenerle ahí. Vuelve a abrir los ojos, se pellizca, quiere despertar de esa pesadilla, cruel realidad. 
Aquel adiós sin despedida... sabor amargo que quema. 
No recuerda el nombre de aquel que la está abrazando, pero le da igual. Otra pieza más de esta partida de ajedrez que ya está perdida. Como quien juega sin esperanzas de ganar, sentenciando su derrota. Ella ya no busca la victoria, en realidad ya ni busca, no hay nada que le interese de este juego.
Quien lo arriesga todo y todo pierde se queda sin nada.
Quien amando con todo se queda sin amor, todo lo ha perdido.





2. Aguanta la respiración, inmóvil, espera el momento perfecto para huir. Disimula, quiere hacer como que nada pasa, pero tiembla. Asustada, sin saber bien que hacer se levanta de esa cama extraña. Se viste deprisa y echa a correr, sin mirar atrás, sin ni siquiera un destino. Piensa en olvidar el nombre de aquel último abrazo, y entonces se da cuenta de que ni siquiera lo recuerda, sólo hay un nombre en su cabeza. Y es entonces cuando levanta la cabeza, coge aire y decide luchar. Ahora ya tiene destino, su destino es él. Ya no piensa, sólo corre, ya no hay nada que perder...





"Cuando tengas que elegir entre dos caminos, pregúntate cuál de ellos tiene corazón. Quien elige el camino del corazón no se equivoca nunca"
(Popol-Vuh)



[...Y ahora me quedan dos opciones,
quedarme quieta o echar a correr.
Y me pongo a correr, ya que puedo perder.
Verás es que no me va demasiado bien, 
no te logré olvidar,
ni lo intenté quizás...]
Conchita, Nada que perder.



miércoles, 22 de junio de 2011

Bienvenido al caos

Luchando contra viento y marea,
esto es tan difícil y las fuerzas ya flaquean.
Sólo necesito aire para poder respirar.
Que las penas ya no ahogan, y la mar no moja.
Ríete si quieres, que no importe el lugar.
que para sufrir ya habrá tiempo,
y en esta vida el tiempo nos va a faltar.

En el laberinto yo elijo,
todo está bajo control.
Porque no importa donde me lleve el destino
siempre habrá un lugar mejor.

O contigo o sin ti, pero yo sigo,
que esto no va a ser un rompecabezas.
Abre la puerta que ya me estoy yendo,
Y no me pares, que ya no vale.

Porque las vueltas de la vida me marean
y un llanto más no lo va a hacer mejorar.
La noria nueva se para en plena subida,
y la esperanza me sonríe al pasar.

Mira bien, que la playa ya ni siquiera es playa,
y el camino es como una dama más.
Yo le saludo y le burlo, que lo mío es el precipicio.
Caer sin tocar suelo jamás.

Y el aroma de la cama cambió,
pero la canción sigue siendo la misma.
Mirada alegre y un espejo que siempre refleja sonrisas,
ahuyentando todo lo que suena mal.

Ya es tarde porque no puedes pararme.
Quédate a lo lejos y mírame.
Que yo seré tu canción,
aquella que te marcará de por vida.
Y las estrellas brillarán si tú la miras,
pero ya no será en mi habitación.

Pinto a las muñecas que lloran.
¡Niña, eso esta prohibido!
La vida es bonita, aunque bonita me dejó hace ya tiempo.
B-on-it-a? A-ti-no me dijo.
Y ahora me río.

Quema mis recuerdos, hazme cenizas,
porque aquí sólo me queda un adiós.
Damos un portazo a todo aquello que un día dolió.
No volverá, tranquilo, y menos conmigo.
Porque ahora por fin soy fuerte.
No puedes pararme, soy un huracán.
Y ya no entiendo de males
aunque mi vida camina muy mal.

No quiero ansiedades, ni penas que valgan.
Hoy vivo contigo o sin ti, con miedo o sin él.
Y giro para no parar jamás.
Si me sigues te quedas atrás,
y si no vienes no sabré más donde estás.
Que encontrar no es lo mío.


Y si las fuerzas me fallan me haré gavilán,
para llegar a tiempo al destino.
Que no puede ser tan malo
y no tengo más ganas de buscar.

Si esta vida me falla
me iré entre suspiros, que yo sé que hay una mejor.
Que aquí ya no ganamos para líos,
Y tanto mareo no es cosa de dos.

Quédate si no quieres seguirme,
no pararé, ni aunque quieras regresar.
Que ya está bien de malos momentos,
No tragaré ni una bala más.

Suena bien el estar perdido,
El caminar y no mirar atrás,
Que hoy la pena quedó en el camino,
me dijo que quería cenar conmigo,
pero yo no la escuché.

El despertador no marca las horas,
Porque aquí nada funciona igual.
La vida se mide por pequeños momentos,
y por sonrisas que no volverán.

Y si es verdad que mi vida es un caos,
es porque nunca he querido más.
Ser ave que gira entre llantos
pudo más que yo, habló más que yo.

Miro, sonrío y me echo otro cubata
y me pongo el corazón de lunes,
que el domingo ya pasó.
Me río de ti, me río contigo,
me río de mí y de nuestro camino.



jueves, 5 de mayo de 2011

PUEDES

Es ese sonido, ruido espantoso que me persigue en recuerdos y siempre vuelve.
Me desgarra haciéndome frágil, por miedo a perderte, a que te rindas a él y te lleve consigo.
La impotencia reina y me hace débil, me deja sin fuerzas y me ahoga en el silencio.
Callando mi voz, arrancándome el alma.
Impotencia de ver como poco a poco rompes en trocitos tu corazón,
despedazándote a ti misma,
quitándote momentos sin vivir,
 sueños por cumplir,
robándote vida.

 Y no puedo hacer nada más que oirte a lo lejos,
y llorar unas lágrimas que ya no caen porque están gastadas.
Y rezarle al cielo para que te de fuerzas para salir de aquí,
voluntad para hacerlo.
Quiero recuperarte y rescatar esa sonrisa que tanto añoro,
pero nada puedo hacer.
Ruego a tu alma esa fuerza que tanto necesitas,
que tanto necesito al abrazarte y no notarte,
al sentirte vacía por dentro, cubierta por el dolor.


Pero no puedo hacer nada más que pedirte que no lo hagas,
que no es necesario hacerte sufrir así,
que lo hagas por ti,
por mí,
por nosotras.

Y me encojo por dentro e intento desaparecer, no quiero estar aquí.
No oigo mi corazón, debe estar sufriendo a tu lado,
 luchando contigo como debería estar yo,
como lo hace mi alma.

Y es la impotencia que me paraliza,
 la que me hace sufrir en silencio callando mis labios,
 la que me impide ir hacia ti mientras escucho tu llanto,
ese que tantas noches he llorado.

Y sé que mi interior tiene que estar abrazándote como no lo puedo hacer yo,
tus ojos mojados, cansados, reposan en mis hombros
mientras yo callo al no salir las palabras,
al clavarse en mí tus lágrimas como puñales
directos al corazón.


¡Tú vales más que todo esto!
Sé fuerte como siempre lo has sido y vence,
Calla al dolor, vence al miedo.
Ríe, sonríe, puedes ser feliz, no es tarde.
¡QUIÉRETE!





Vuela como el viento,
flota como el mar,
estoy aquí, contigo,
como siempre lo he estado.

viernes, 8 de abril de 2011

Tan lejos pero tan cerca.

A veces el tiempo no gana, la distancia no separa.
Y es entonces cuando pierde el olvido.

Hay veces que el sentimiento gana todas las batallas.
Que el amar no tiene límites, y la esperanza alimenta el alma.
Veces que no hay derrotas si la confianza es la bandera,
ni pena que empañe si hay amor.

No se explica, no se habla, sólo se siente.
Como al sentir el aire al rozar tus mejillas,
como el sol cuando invade la  piel.

Amar, amor, por encima de fronteras.
Estaré aquí aunque no esté,
me colaré en tus sueños, podré tocarte.

[...] [...] [...]




-Pues no! No, no y no. Si te gusta bien y si no también.
-¿Te he dicho alguna vez lo mucho que me gusta que me lleves la contraria? Sonrisa.
-Sí claro, ¿qué fácil lo arreglas tú todo no? Cuando no te interesa entonces ya  c... Beso.
-Ven anda. Cierra los ojos.
- ¿Pero para qué?
-Confía en mí.
-Eso ya lo hago.
Silencio.
-¿Qué sientes?
-Te siento a ti.
-¿Lo ves? Aunque no me puedes ver, ni tocar, aunque no me puedas oír, por lejos que esté siempre voy a estar aquí, contigo. Y eso nunca va a cambiar. Siempre voy a estar contigo ¿me oyes?

Mira a lo lejos, ya está anocheciendo, el mar enmudece.
-No te vayas por favor, ahora no.

viernes, 18 de marzo de 2011

No,no,no

No quiero ser una gota más en el mar,
ni un grano de arena cualquiera,
No quiero ser una lágrima más en la almohada,
ni una piedra más en el camino.

No quiero ser una abeja más de la colmena,
ni un día del año cualquiera.
No quiero ser una nube más de la tormenta,
ni una moneda más en la cartera.

Quiero ser aguja en el pajar,
diamante en mina,
Abeja reina,
corazón en el cuerpo.

Quiero ser sonrisa que atrapa,
mirada que habla.
Quiero ser el aire de tu respirar,
canción que te haga volar.

No quiero ser una palabra más
un gesto cualquiera,
no quiero ser beso de mejilla,
ni hoja en el suelo de otoño.

Quiero ser 14 de febrero,
el "sí quiero" en el altar.
Quiero ser primer beso,
sonrisa de amar.

Quiero ser juguete nuevo,
estrella fugaz,
Lluvia de verano,
sol de invierno.


Quiero ser aquel primer te quiero después de nacer,
y aquel último antes de morir.


No quiero ser un más,
tampoco un menos,
sólo ser única opción.





[... Aquel pobre vagabundo no se sentía especial, ni diferente, sólo uno más.
Nunca fue mejor amigo, tampoco hijo, menos aún amante. Sólo era un amigo más, un hijo más, un hombre más en sus vidas.
Buscaba ser especial para alguien, ser su única opción, aquel al que más amaran por encima de todo y de todos. Pero lo único que al fin le quedaba era él mismo, el único a quien de verdad pertenecía. ...]

jueves, 3 de marzo de 2011

Pequeña rosa...

Las espinas la protegen, la hacen sentir segura. Siente que nadie puede hacerle daño.
Es fuerte, esquiva, empeñada en no ser rehén, en vivir libre.
Huye de depender del riego de algún hombre, prefiere aventurar si hoy lloverá. Arriesgada, le asusta estar atada. Dura, a veces incluso parece fría. Se esconde tras sus hojas para pasar inadvertida, oculta sus encantos, disfraza su verdad. Hombres intentan alcanzarla pero lo no consiguen. Ella saca todas sus armas dispuesta a atacar, ninguno puede ser lo suficiente bueno, ninguno lo debe ser. Lucha por no ser arrancada de su libertad y lo consigue, una vez tras otra; aumentando su miedo a sufrir, a que al entregarse acabe marchitando.



Un día amanece y un olor la seduce, no es jazmín, tampoco lavanda. Piensa que es imposible desconocer ese olor tan agradable, tan atractivo. Entonces una mano se acerca lentamente, cuidadosamente. La pequeña rosa la rechaza, le puede el miedo y le cuenta lo mala que es: no me quieras a mí, hay miles de rosas por ahí mejores que yo. Argumenta que se seca enseguida, que muy a menudo tiene un pésimo humor, que le gusta ser libre y que esto no piensa cambiarlo nunca, que cuando amanece no quiere estar con nadie, que se refugia en su soledad, que la ama. Saca todos sus defectos, y los que no se los inventa. Busca ahuyentarle, hacerle escapar. Pero no lo consigue, y esto la sorprende.

Esa mano no parece ser como las demás, no cesa en el intento de cogerla, la quiere, la desea, y eso a ella le asusta. La mano sigue ahí, paciente, no le importa sus fallos, no da importancia absolutamente a nada. -No puedes ser tan mala. -Se limita a decir-. Además, si no quieres que veamos juntos amanecer aun nos queda el atardecer, siempre he pensado que la puesta del sol es preciosa, eso sí, no tanto como tú.

La rosa se sonroja, ahora su color ya no pasa desapercibido; un llamativo rojo pasión. Pasan días, noches, y más días y más noches. Poco a poco la mano lo consigue, la rosa ya no está a la defensiva, por fin ya no desconfía y se deja coger. En ese momento la pequeña rosa cree estar volando, ve más cerca el cielo, y más azul. Los dedos cálidos la agarran suavemente, con delicadeza, pero rígidos, con intensidad, como se coge a aquello a lo que tienes miedo de perder, a lo que no quieres dejar escapar. La pequeña rosa está enamorada, ha luchado contra ello, pero ha perdido sus fuerzas en vano, poco o nada puede hacer ya. Pero ya no piensa, ya no piensa en su libertad, sólo quiere ver cada amanecer con él, despertar a su lado, que la coja y no la suelte jamás, quiere vivir a su lado, ahora es todo lo que necesita para ser feliz. Y ella lo es.

Pero llega un día que todo lo cambia. Él se ha ido para no volver, quizás no físicamente, pero si su amor. Su mirada ya no es la misma, ya no puede notar su calor. Frágil flor que se deshoja, tus pétalos se secan al mismo tiempo que tu corazón.

Pequeña rosa enamorada te juraste que nunca más te harían daño. Pequeña rosa, sincera flor ahora sientes tu suerte abandonada y te preguntas el porqué. Ahora ya es tarde, aquel que te quiso, aquel a quien tú más quisiste es aquel que más te hará sufrir.




Usada, desechada como un trapo. Otra vez...

viernes, 25 de febrero de 2011

Que pare el mundo

Al igual que Amélie prefiero vivir de sueños.
De miradas, olores, pequeños placeres y por sentimientos.
Donde las pequeñas cosas son las más grandes.
Una noche de estrellas, escuchar las olas del mar al romper en la orilla, una sonrisa...



Quizás es difícil de entender que me aleje de las personas por su mirada, que éstas me duelan, me revelen, me expliquen, me hablen; también que me enamoren.
Y es que no hay mayor placer que el de sonreír por las pequeñas cosas.
El olor del café por las mañanas, el de los días de lluvia, un "buenos días" imprevisto en la calle, una sonrisa de cualquier extraño, ver a los niños jugando, sin preocupaciones, correr para sentirte libre, caminar sin paraguas bajo la lluvia, un abrazo en el momento preciso, una ayuda al caer...

La vida pasa mientras hacemos planes en los que no entran el vivir.
Tanta belleza, en cualquier lugar, a cambio de nada y no somos capaces de parar un segundo a contemplarla, a valorar que estamos aquí, que lo tenemos todo a nuestros pies.





Una sociedad llena de superficialidad que asfixia. ¿Dónde queda lo verdaderamente importante?
¿Que quedó del sentir?

Miro el reflejo de la luna en el mar con atención,
cuento las estrellas detenidamente para no equivocarme,
para asegurarme de que no se acaban.
Paro el tiempo. Todo lo demás puede esperar.

jueves, 17 de febrero de 2011

¿Y ahora qué?

Ayer creí estar soñando. Algo me llamó la atención allí, a lo lejos, pero no, no puede ser verdad. Veo una silueta en el fondo, me es familiar, lejana pero a la vez la noto tan cerca...
Otra pesadilla más, como cuando sueño que me tocas, que me abrazas, como cuando en esas noches frías noto tu calor. Esas en las que estás aquí, tan real que al despertarme te busco esperando encontrarte a mi lado. Me froto los ojos, los cierro fuerte y vuelvo a mirar. Parece que estoy despierta, esta vez sí. No puede ser cierto, no puede ser cierto...

Disimulo, intento no mirarte, que no descubras que estoy aquí. Agacho la cabeza e intento no respirar. Doy la vuelta lentamente y me peleo conmigo misma para no mirar atrás. Pero es muy tarde, mi corazón actúa por mí y se gira buscándote. Me miras. El mundo se para, se me olvida hasta de respirar. Y siento algo extraño. Me pregunto si mi mundo se ha nublado o es la primera vez que veo salir el sol, hacía tanto tiempo que no volaba...

Tus ojos están ahí, mirándome otra vez. Los veo extraños, es como si los hubiera visto por primera vez, ha pasado tanto tiempo... Y sonríes, me sonríes, y tengo ganas de escapar, de huir, de gritar lo mucho que me ha costado poder vivir sin ti, de decirte que te odio, que ya no quiero que vuelvas, que todo iba mejor cuando tú no estabas aquí.

Pero me ahogo, el aire me falta, siento que no puedo y el silencio me invade, me oprime. Siento que ya es tarde, demasiado tarde para evitarlo. Tu mirada se ha vuelto a clavar en mi cabeza, tu sonrisa ha vuelto a ser la dueña en mi corazón.

Me quedo parada, inmóvil. Te acercas hacia mí y mi rostro empalidece, mis pulsaciones aumentan. Y ya no sé si quiero reír porque vuelves a estar aquí, o llorar por esto mismo. Ya no sé si quiero gritar al mundo que no te quiero, o correr hacia ti. Tanto tiempo conquistando fuerzas para olvidarte, consiguiendo ganas para odiarte...

Y ahora por tu culpa ya no sé, ya no sé que quiero, ya no se qué tengo, qué deseo, quién soy y ni siquiera que hago aquí. Mi cabeza ha llegado tarde a la carrera de mi interior, ha perdido la batalla. Ayer volví a sentir, volví a vivir. Una mirada bastó, comprendí que acababa de regresar de un trance, un trance largo del que cuando entré pensé jamás salir. Ya no me acordaba de esta sensación que me hace creer que puedo volar, de ese runrún de mi estómago al verte, del temblor de mi voz ante tu presencia.

Y ahora recuerdo mi ayer y sé que mi sonrisa no era la misma desde que te fuiste, que el brillo de mis ojos desapareció contigo. Pero también recuerdo que poco a poco lo estaba consiguiendo, encontré razones para volver a sonreír, conseguí quitarme el miedo a amar, a sufrir, a que me volvieran a hacer daño como tú lo hiciste, por fin volvía a ser feliz.

Pero vuelves, y ahora ¿qué?. Aquí estás, entrando otra vez a mi vida sin pedir permiso, sin avisar, pillándome por sorpresa, frágil.  No es justo que desaparezcas de mi vida y aparezcas como y cuando quieras, ¡no es justo!. Me has hecho daño. Te he buscado sin cesar y no te he encontrado, sólo a tu recuerdo. Tu mirada me vuelve a buscar, pero lucharé con todas mis fuerzas para que no sea tarde, otra vez no...






[...]
Ayer te vi, y en un segundo descubrí que el mundo se paró el día que te marchaste. Me gustaría huir, encontrar un lugar a salvo, dejarlo todo y marcharme, lejos de aquí, lejos de ti.
Pero quizás ya es demasiado tarde...

martes, 15 de febrero de 2011

Otro más, ya van 6747


Un día cualquiera, camino ni despacio ni deprisa, voy sin rumbo,como si el tiempo se hubiera parado. Empieza a llover y no me importa. Estoy empapada y ahora sí busco mi rumbo, un rumbo cualquiera, cualquier lugar a donde ir.

Miro a la gente, caminan deprisa, como si aquel lugar al que se dirigen fuera verdaderamente importante, como si de llegar allí dependiera su vida, y lo envidio. Camino mirando atentamente al cielo, con miedo de perderme algo, estoy pendiente, a la espera de algún cambio, y ahí estás. Suspiro, por lo menos aún me quedas tú.

Brillando, contemplando desde lo alto. Y a veces me pregunto si no somos iguales, ¿también te cansa despertar y ver igual cada mañana?, ¿recorrer el mismo camino sabiendo cual va a ser tu destino?. Luna, tan lejana estás y tan cerca te siento...

¿también te sientes encarcelada por tu propia vida?




martes, 18 de enero de 2011

Te necesito...

Otro día más despierto. Misma cama, misma casa, pero distinto lugar. Mi corazón ahora esta vacío, el hogar ya no es hogar. Me levanto y voy buscando, pero ya no estás. Sigo vagando, mis ojos, muy abiertos no te encuentran. Tienes que estar por algún lado, aún puedo oler tu perfume.

Cierro los ojos, ahora sí te puedo ver. Estás ahí, tu cara como cada mañana delata tu sueño.
Estás aquí. Y sonrío al volver a oler tu perfume que no deja indiferente ningún rincón. Te veo.
Ahora te estás peinando, como siempre, dos segundos te bastan para estar perfecto, listo para empezar un nuevo día.

 Estás tan cerca, desde aquí puedo oír tu voz, es la misma que tantas noches me ha protegido y liberado de mis miedos. Esa que me da seguridad, la única que me relaja, la misma que me dio tantos consejos...

Y ahora voy hacia ti. ¡Estás aquí!. Corro deprisa, no hay tiempo que perder.
¡Estás aquí! Corro, no dejo de correr.
Pero no te alcanzo.
Me caigo y me levanto, no importa, ¡estás aquí!.
¿Por qué no me ves?, ¿no me escuchas?.
Y te vas. ¡No!, ¿por qué te vas?.
Chillo, grito sin cesar. Y corro, corro,
corro gritando, pero no avanzo.
Aun puedo oler tu perfume.
¡No me dejes!. ¡Por favor, no me dejes!
Y abro los ojos. Los abro y ya no estás.
Todo es igual pero diferente.
Lloro, lloro pero no sirve de nada.
chillo, pero nadie viene en mi ayuda.
¡Te necesito!, ¡no me dejes!.
¡Te necesito!.




Como el sol a la mañana,
como barco al mar.
Te necesito.

Mi invierno se hace frío,
se congela el corazón.
¿Por qué no estas?
¡Me haces falta!

No puedo. Lo intento, juro que lo intento, 
no puedo.
No me dejes sola, tengo miedo.




mel*