Un día cualquiera, camino ni despacio ni deprisa, voy sin rumbo,como si el tiempo se hubiera parado. Empieza a llover y no me importa. Estoy empapada y ahora sí busco mi rumbo, un rumbo cualquiera, cualquier lugar a donde ir.
Miro a la gente, caminan deprisa, como si aquel lugar al que se dirigen fuera verdaderamente importante, como si de llegar allí dependiera su vida, y lo envidio. Camino mirando atentamente al cielo, con miedo de perderme algo, estoy pendiente, a la espera de algún cambio, y ahí estás. Suspiro, por lo menos aún me quedas tú.
Brillando, contemplando desde lo alto. Y a veces me pregunto si no somos iguales, ¿también te cansa despertar y ver igual cada mañana?, ¿recorrer el mismo camino sabiendo cual va a ser tu destino?. Luna, tan lejana estás y tan cerca te siento...
¿también te sientes encarcelada por tu propia vida?


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