Es tan bonito tenerte aquí, tocarte. Son tan dulces tus besos, tan sosegadas tus palabras. Contigo me siento en paz con el mundo, como si nada pudiera apartarte de mí. Una calma abrumadora que me seduce, que invade mi cuerpo como rayos de sol que nunca cesan. Me iluminas, como lo haces con todo a tu alrededor, sin ni siquiera percatarte, tan sólo con existir. Me miras y como una hoja de papel en el fuego me quemo, rápido y sin dolor. Unos ojos penetrantes que hipnotizan dejando señales imborrables, gritando sentimientos y palabras que sin querer, dices con ellos. Me ardes hasta en pensamientos. Cuando pienso que vives en mi mundo, que no eres de papel. Cuando sé que la misma luna nos alumbra, que andamos bajo el mismo cielo.
No hay nada como tú en mis sueños. En los que vivo despierta y en los que inconscientemente te encuentras también, sin límites, sin desconsuelo ni con ninguna razón de por medio. Dándome calor sin más, queriéndome como si fuere tu único propósito en la vida. Siento que te tengo, que tus palabras me pertenecen y tu alma duerme en mis brazos. Siento que estás aquí, cogiéndome de la mano y mirándome fijamente, concentrado en no perderte ni un detalle de mí, que no te imaginas perderme de vista. Sueño que te importo como nada jamás, que estoy en tus brazos , más allá del cuerpo. Te siento a ti, a lo que llevas dentro. No siento siquiera tu piel, es aún más intenso.
Siento como nos cubrimos en besos y noto tu amor. Como me abrazas tan dentro que casi duele. Como te clavas en mí para ser uno, porque no veo el límite entre el tú y el yo. Tan sólo somos uno.

No me despiertes. Déjame soñar. No pido nada más. No quiero besos ni juramentos. Déjame vivir con mis sueños, de ellos. Del creer que algún día te tendré. Del soñar que estoy contigo. No me despiertes, porque veré que todo es mentira. Porque sentiré que te pierdo. Y lo eterno partirá entre besos de despedida y alguna que otra palabra vacía. Déjame soñar, no me sujetes. No me hagas ver que nada existe, aún creo en mis sueños. No me susurres que tienes que irte ni insinúes que fue un error. No me cuentes que lo nuestro no será un futuro juntos, ni un presente, ni siquiera un pasado, porque yo creo en ellos. Déjame soñar porque en los sueños siempre hay una esperanza, aspiraciones y finales imprevistos. Déjame soñar, porque en los sueños nada es imposible y todo puede cambiar. No me expliques porqués, no me des razones, porque no quiero entenderlas. Espera a irte, hazlo en sueños, que cambiaré el final volviéndome a quedar dormida. Reproduciré los recuerdos, uno tras otro porque no puedo soportar no volver a sentirte, y así creeré que no te vas nunca. No me abandones. Quédate en mi sueño, déjame soñarte.