lunes, 25 de marzo de 2013

Escucha lo que no te digo



No te dejes engañar por mí,
No permitas que te engañen mis apariencias.
Porque no son más que una máscara,
quizás mil máscaras que temo quitarme,
aunque ninguna me representa.
Doy la impresión de estar seguro,
de que todo va viento en popa,
tanto dentro como fuera,
de que soy la confianza personificada,
de que la calma es mi segunda naturaleza,
de que controlo la situación
y de que no tengo necesidad de nadie.

Pero no me creas, te lo ruego.
Externamente puedo parecer tranquilo,
pero lo que ves es una máscara.
Por debajo, escondido, está mi verdadero yo
sumido en la confusión, el miedo y la soledad.
Pero lo escondo.
No quiero que nadie lo sepa.
Me aterra pensar que pueda saberse.
Por eso tengo constantemente necesidad
de crear una máscara que me oculte,
una imagen pretenciosa que me proteja
de las miradas sagaces.
Pero esas miradas son precisamente mi salvación
y lo sé perfectamente,
con tal de que vayan acompañadas
de la aceptación y del amor.
Entonces, esas miradas, se convierten
en el instrumento que puede liberarme de mí mismo,
de los mecanismos de defensa,
y las barreras que he levantado en torno a mí,
en el instrumento que puede mostrarme aquello
de lo que no consigo convencerme:
que realmente tengo un valor.

Pero esto no te lo digo,
no tengo coraje:
Me da miedo que tu mirada no venga acompañada
de la aceptación y del amor.
Quizá temo lo que puedas pensar,
que puedas cambiar de opinión sobre mí,
que te burles de mí
y que tu sonrisa me fulmine. 
En el fondo, lo que temo es no valer nada,
y que tú te des cuenta y me rechaces. 
Por eso sigo con mi juego
de pretensiones desesperadas,
con una apariencia externa de seguridad
y con un niño tembloroso por dentro.
Despliego mi desfile de máscaras
y dejo que mi vida se convierta en una ficción.
Te cuento todo lo que no importa nada,
y nada de lo que de verdad importa,
de lo que me consume por dentro.
Por eso, cuando reconozcas esta rutina,
no te dejes engañar por mis palabras:
escucha bien lo que no te digo,
lo que querría decir, lo que necesito decir,
pero no consigo decir.

No me agrada esconderme, te lo aseguro.
Me encantaría ser espontáneo, sincero y genuino,
pero tendrás que ayudarme.
Por favor, tiéndeme tu mano,
aún cuando parezca que es lo último que deseo.
Tú puedes sacar a la luz mi vitalidad,
cada vez que te muestras amable, atento y diligente,
cada vez que tratas de comprenderme,
cada vez que me aceptas tal y a pesar de lo que soy.
Porque me quieres,
mi corazón palpita y renace.
Quiero que sepas lo importante que eres para mí
y el poder que tienes, si quieres,
de sacar a la luz la persona que yo soy.
Escúchame, te lo ruego.
Tú puedes derribar las barreras,
tras las que me refugio,
tú puedes arrancar mi máscara,
tú puedes liberarme de mi prisión solitaria.

¡No me ignores! ¡No pases de largo, por favor!
Ten paciencia conmigo.
A veces parece que, cuanto más te acercas,
tanto más me rebelo contra tu presencia.
Es irracional, pero es así:
combato aquello de lo que tengo necesidad.
¡Así somos los humanos muchas veces!
Pero el amor, el amor que habita en ti,
es más fuerte que toda resistencia,
y ahí reside mi esperanza,
mi verdadera esperanza.
Ayúdame a derribar las barreras
con tus manos firmes,
pero a la vez delicadas,
pues dentro de mí habita un niño
y un niño es siempre muy frágil.

¿Te preguntas quién soy?
Soy alguien a quien conoces muy bien.
Soy cada persona con quien te encuentras.
Soy... Tú mismo


Autor: Desconocido

Nadie tiene las respuestas, sólo tú.




martes, 19 de marzo de 2013

Sólo por una noche

Quizás llegue el día en que se haga justicia y cada uno tenga lo que merece. Será un día en que los besos no se peguen sino se regalen, por cualquier razón o simplemente por ninguna. Entre canciones y silencios llegará. No habrá nada que pensar ni que decir, sólo por una noche.  Será el día en que callados lo diremos todo, lo entenderemos. Ese día no habrán nubes negras y el camino no nos estará esperando, pero llegaremos. Las verdes hierbas no marchitarán en otoño y las rocas serán bienvenidas a nuestro paso. Será el día en que lo sabremos todo, en que no sabremos nada, juntos y a oscuras lo veremos claro, pero lo olvidaremos después.


Y en este día, con vendas en los ojos pero mucha claridad, caminaremos lento, sin prisa pero impacientes y correremos para no encontrarnos con el sol . Contemplaré en tus ojos que no somos de este mundo y conseguiremos brillar en el lugar que nos pertenece. Hablaremos tonterías durante un largo tiempo para evitar lo que no queremos oír, porque tan solo esa noche no será necesario.  Seremos libres en un mundo que nos tiene encadenados y no será ese el día en que nos enfrentemos a él, porque no nos dará tiempo. Esa noche, uno enfrente del otro, nos reiremos de todo lo prohibido mientras lo hacemos. Caminaremos sobre fuego mientras huimos al destino y tentamos a todo lo que nos acerca a él, como dos niños traviesos.




Los dos sabremos que no existe un destino juntos pero no lo afrontaremos, al menos esa noche. La noche será para nosotros, para nuestros sueños y para todo lo que digan nuestros labios.  Haremos el amor en cada esquina, al compás del viento y entre tanto que decir. No habrá reproches, ni disculpas, sólo por una noche. No cabrá siquiera el miedo más profundo, ni la realidad de la que huimos, los dejaremos solos y frágiles en la noche, como cuando ellos nos acechan impasibles en la madrugada.


Daremos vueltas sobre el suelo tenue y gritaremos al viento, sólo esta noche. Seremos algo hasta que amanezca. No sabremos bien quien somos ni qué hacemos allí.  Nos querremos, tan sólo por un momento.  Y en ese preciso instante, entre un saco de recuerdos que sin abrirlo vaciaremos, todo empezará acabando. Sólo durante un segundo y entre algún beso, sabremos lo que hemos estado callando tanto tiempo. Volverás a ser, dejaré de medir y nos alejaremos sin mirar atrás pero sin darnos la espalda, y con paso firme nos acercaremos al futuro. Y durante tan solo un momento, con lágrimas en los ojos, sabrás que en algún rincón de ti, en algún lugar de mí, en cualquier tiempo prohibido, nos habremos querido.




lunes, 18 de marzo de 2013

miércoles, 6 de marzo de 2013

" Perdone que se lo diga otra vez, pero no puedo dejar de venir aquí mañana.
  Soy un soñador. Hay en mí tan poca vida real, los momentos como éste,
  como el de ahora, son para mí tan raros que me es imposible no repetirlo en
  mis sueños. Voy a soñar con usted toda la noche, toda la semana, todo el
  año. Mañana vendré aquí sin falta, aquí mismo, a este mismo sitio, a esta
  misma hora, y seré feliz, solamente recordando el día de hoy ".


                                Fiodor Mijailovich Dostoievski



viernes, 1 de marzo de 2013


Hay algunos hombres que no dicen lo que piensan y otros que piensan demasiado lo que dicen. 



Larra