Mi amor se marchita como la esperanza de que vuelvas. Como el grito de quien pide socorro sin ser rescatado. Como el llanto y los susurros, y aquel jardín de otoño que me atrapa. Palabras sin habla que fueron rosales en flor, besos que enternecieron al mismo cielo. Pétalos que deshojaron la noche y trajeron la oscuridad. No es de noche pero no se ve nada. Todo está en silencio, pero los pájaros aún cantan. El viento se lleva tu voz y me roba la mía. Y en este silencio mis ruegos no se oyen. Mientras el fin amenaza con llegar pronto. Caricias al aire que son más a tu alma que a mi voluntad. Porque aunque prometí luchar para olvidarte, me reta tu añoranza. Porque sin ti no hay rosas rojas ni paraíso que merezca ser mi hogar.
El amor, como las flores, sino lo cuidas y lo alimentas día a día, vive durante algún tiempo, pero al final siempre acaba marchitando.








