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domingo, 21 de octubre de 2012

LA TENTACIÓN




Mordí la manzana prohibida, aún sabiéndolo no me resistí.
Caí en el engaño olvidando pretensiones.
No valió la previsión de los destrozos, por clara e inevitable que fuera.
Imposible no caer en la tentación de un manjar así,
recuerdo no probar jamás un sabor tan dulce,
y a la vez tan amargo.

Al morder ya no cabía duda; iba a ser mi perdición.
¡Y de qué manera!
Delicada y sutil, jugosa y letal.
Penetró en mí su veneno, invadiendo cada espacio de mi cuerpo,
cada poro de mi piel.
Transitando por mis venas, paralizándome,
y emitiendo en mí una tortura implacable.

Se expandió como un gas que revolvía mi ser, impidiendo la respiración,
mientras acrecentaba mis pulsaciones.

Y en ese momento la vi tan cerca,
la muerte. Una muerte dolorosa como ninguna, inevitable.
Me dejó sin aliento. Desgarró mis entrañas.
A pesar de los suplicios no cesó,
se había extendido, iba a ser mortal.

Fui muriendo poco a poco.
Y ahí estaba ella, acongojada, apenándose de mí,
como si fuera un perro sin dueño.
Pero su efecto no tuvo compasión ninguna.
La más perfecta atracción acababa conmigo,
y yo lo sabía. Siempre lo supe.
Aún así, no fui creada lo suficientemente piadosa 
como para no quedar absorta por un placer tan colosal.

domingo, 6 de mayo de 2012

¿Quieres ser sirena o ballena?

Hace algún tiempo, en una ciudad de Francia, había un cartel en la entrada de un gimnasio que decía: "ESTE VERANO ¿QUIERES SER SIRENA O BALLENA?" junto a una foto de una joven espectacular. Se cuenta que una mujer, de la que nunca se conoció su aspecto físico, respondió a la pregunta de esta forma: 

Estimados señores,
Las ballenas estan siempre rodeadas de amigos (delfines, focas, leones marinos, humanos curiosos). Tienen una vida sexual muy activa, se quedan embarazadas y tienen ballenitas de lo más tiernas a las que amamantan. Crían a sus pequeños con mucho cariño. Se lo pasan bomba con los delfines poniéndose moradas de gambas. Juegan y nadan surcando los mares, conociendo lugares tan maravillosos como La Patagonia, el Mar de Barens o los arrecifes de Coral de la Polinesia.


Las ballenas cantan muy bien y hasta graban CD's. Son animales impresionantes y muy queridos. Casi no tienen más depredador que los humanos. Son queridas, defendidas y admiradas por casi todo el mundo.

Las sirenas en cambio no existen. 
Pero si existieran harian cola en la consulta del psicologo debido a un problema de desdoblamiento de la personalidad, ¿mujer o pescado? No tendrían vida sexual ¿por dónde? Así que tampoco podrían tener hijos. Son bonitas, es verdad, pero solitarias y tristes. Además, ¿quién querría a su lado a una chica que huele a pescadería? 

Sin lugar a dudas, yo prefiero ser una ballena.
PD: En una época en la que los medios de comunicación nos meten en la cabeza la idea de que sólo las delgadas son bellas, yo prefiero disfrutar de un helado con mis hijos, de una buena cena con un hombre que me haga vibrar, comer, beber y divertirme con mis amigos. Nosotras, las mujeres, ganamos peso con el tiempo porque al acumular tanta información en la cabeza, cuando ya no hay más espacio, se reparte por el resto del cuerpo. Así que no estamos gordas, somos tremendamente cultas. 

Por eso, a partir de ahora cada vez que te mires el culo en el espejo piensa: 
¡Madre mía, qué lista soy!



A la mujer que me escribió este texto hace unos cuantos años ya... La misma que me enseñó muy bien una teoría que ella nunca llevó a la práctica. A ella le agradezco el coraje de haberme enseñado a no caer nunca en los errores que ella misma cometió. 

martes, 3 de abril de 2012

Después

Él quiere más y ella no sabe ni lo que quiere. Se deja llevar. Le pide que le lleve a otro mundo, que le haga ver las estrellas. Él la besa dulcemente en la frente, sus labios se buscan incesantes. Su cuerpo le llama, le busca y ella se deja. Él se enciende, ahora ya no hay vuelta atrás. La carrera entre botones y cremalleras empieza, las respiraciones aumentan marcando el ritmo de sus deseos. Él baja apresuradamente su mano, la excita y ella siente como su piel empieza a quemar, casi tanto como lo hace su conciencia. Sus cuerpos van al compás. Ahora son uno.




 A él le invade el deseo, el fuego arde en sus ojos, se desprende por cada poro de su piel. Ella disfruta de su cuerpo pero no puede evitar notarse vacía por dentro. Se pregunta si algún día el placer llegará a complacerla tanto como tan sólo un poco de amor. Él la besa ardiente, recorre todo su cuerpo y le regala un te quiero al que ella no sabe que contestar. Ella aparta la mirada porque es consciente de que sus ojos la delatan. Pero le mira y se entrega a él, en cuerpo, porque su alma no sabe exactamente donde la dejó. Le tiene tan cerca, tan rebosante de deseo, y a la vez lo siente tan lejos... Se deleita con sus besos, con sus caricias, cree incluso que alguna vez podrá sentir algo, pero entonces llega el indomable después.

Y en el después no hay un "te quiero" ni un "estaremos siempre juntos". Tan sólo un hasta nunca y un olvido que amenaza con dominar. Para él eso ha sido todo, se da por satisfecho. Ella en cambio se siente vacía, quiere que sigan los besos, espera palabras de amor, un abrazo y que le coja de la mano. Busca un gesto de cariño que la haga sentir mínimamente especial. Se siente un objeto aunque para muchos sea un pensamiento anticuado, aunque otros tantos la tachen de ingenua. Para ella el sentimiento va por encima de las palabras y del deseo. Para ella el cuerpo no está separado del sentimiento: el cuerpo es el sentimiento del corazón. 





Su corazón quería estar tan cerca de aquí, su cabeza tan lejos...



viernes, 8 de abril de 2011

Tan lejos pero tan cerca.

A veces el tiempo no gana, la distancia no separa.
Y es entonces cuando pierde el olvido.

Hay veces que el sentimiento gana todas las batallas.
Que el amar no tiene límites, y la esperanza alimenta el alma.
Veces que no hay derrotas si la confianza es la bandera,
ni pena que empañe si hay amor.

No se explica, no se habla, sólo se siente.
Como al sentir el aire al rozar tus mejillas,
como el sol cuando invade la  piel.

Amar, amor, por encima de fronteras.
Estaré aquí aunque no esté,
me colaré en tus sueños, podré tocarte.

[...] [...] [...]




-Pues no! No, no y no. Si te gusta bien y si no también.
-¿Te he dicho alguna vez lo mucho que me gusta que me lleves la contraria? Sonrisa.
-Sí claro, ¿qué fácil lo arreglas tú todo no? Cuando no te interesa entonces ya  c... Beso.
-Ven anda. Cierra los ojos.
- ¿Pero para qué?
-Confía en mí.
-Eso ya lo hago.
Silencio.
-¿Qué sientes?
-Te siento a ti.
-¿Lo ves? Aunque no me puedes ver, ni tocar, aunque no me puedas oír, por lejos que esté siempre voy a estar aquí, contigo. Y eso nunca va a cambiar. Siempre voy a estar contigo ¿me oyes?

Mira a lo lejos, ya está anocheciendo, el mar enmudece.
-No te vayas por favor, ahora no.

jueves, 3 de marzo de 2011

Pequeña rosa...

Las espinas la protegen, la hacen sentir segura. Siente que nadie puede hacerle daño.
Es fuerte, esquiva, empeñada en no ser rehén, en vivir libre.
Huye de depender del riego de algún hombre, prefiere aventurar si hoy lloverá. Arriesgada, le asusta estar atada. Dura, a veces incluso parece fría. Se esconde tras sus hojas para pasar inadvertida, oculta sus encantos, disfraza su verdad. Hombres intentan alcanzarla pero lo no consiguen. Ella saca todas sus armas dispuesta a atacar, ninguno puede ser lo suficiente bueno, ninguno lo debe ser. Lucha por no ser arrancada de su libertad y lo consigue, una vez tras otra; aumentando su miedo a sufrir, a que al entregarse acabe marchitando.



Un día amanece y un olor la seduce, no es jazmín, tampoco lavanda. Piensa que es imposible desconocer ese olor tan agradable, tan atractivo. Entonces una mano se acerca lentamente, cuidadosamente. La pequeña rosa la rechaza, le puede el miedo y le cuenta lo mala que es: no me quieras a mí, hay miles de rosas por ahí mejores que yo. Argumenta que se seca enseguida, que muy a menudo tiene un pésimo humor, que le gusta ser libre y que esto no piensa cambiarlo nunca, que cuando amanece no quiere estar con nadie, que se refugia en su soledad, que la ama. Saca todos sus defectos, y los que no se los inventa. Busca ahuyentarle, hacerle escapar. Pero no lo consigue, y esto la sorprende.

Esa mano no parece ser como las demás, no cesa en el intento de cogerla, la quiere, la desea, y eso a ella le asusta. La mano sigue ahí, paciente, no le importa sus fallos, no da importancia absolutamente a nada. -No puedes ser tan mala. -Se limita a decir-. Además, si no quieres que veamos juntos amanecer aun nos queda el atardecer, siempre he pensado que la puesta del sol es preciosa, eso sí, no tanto como tú.

La rosa se sonroja, ahora su color ya no pasa desapercibido; un llamativo rojo pasión. Pasan días, noches, y más días y más noches. Poco a poco la mano lo consigue, la rosa ya no está a la defensiva, por fin ya no desconfía y se deja coger. En ese momento la pequeña rosa cree estar volando, ve más cerca el cielo, y más azul. Los dedos cálidos la agarran suavemente, con delicadeza, pero rígidos, con intensidad, como se coge a aquello a lo que tienes miedo de perder, a lo que no quieres dejar escapar. La pequeña rosa está enamorada, ha luchado contra ello, pero ha perdido sus fuerzas en vano, poco o nada puede hacer ya. Pero ya no piensa, ya no piensa en su libertad, sólo quiere ver cada amanecer con él, despertar a su lado, que la coja y no la suelte jamás, quiere vivir a su lado, ahora es todo lo que necesita para ser feliz. Y ella lo es.

Pero llega un día que todo lo cambia. Él se ha ido para no volver, quizás no físicamente, pero si su amor. Su mirada ya no es la misma, ya no puede notar su calor. Frágil flor que se deshoja, tus pétalos se secan al mismo tiempo que tu corazón.

Pequeña rosa enamorada te juraste que nunca más te harían daño. Pequeña rosa, sincera flor ahora sientes tu suerte abandonada y te preguntas el porqué. Ahora ya es tarde, aquel que te quiso, aquel a quien tú más quisiste es aquel que más te hará sufrir.




Usada, desechada como un trapo. Otra vez...

martes, 15 de febrero de 2011

Otro más, ya van 6747


Un día cualquiera, camino ni despacio ni deprisa, voy sin rumbo,como si el tiempo se hubiera parado. Empieza a llover y no me importa. Estoy empapada y ahora sí busco mi rumbo, un rumbo cualquiera, cualquier lugar a donde ir.

Miro a la gente, caminan deprisa, como si aquel lugar al que se dirigen fuera verdaderamente importante, como si de llegar allí dependiera su vida, y lo envidio. Camino mirando atentamente al cielo, con miedo de perderme algo, estoy pendiente, a la espera de algún cambio, y ahí estás. Suspiro, por lo menos aún me quedas tú.

Brillando, contemplando desde lo alto. Y a veces me pregunto si no somos iguales, ¿también te cansa despertar y ver igual cada mañana?, ¿recorrer el mismo camino sabiendo cual va a ser tu destino?. Luna, tan lejana estás y tan cerca te siento...

¿también te sientes encarcelada por tu propia vida?




martes, 18 de enero de 2011

Te necesito...

Otro día más despierto. Misma cama, misma casa, pero distinto lugar. Mi corazón ahora esta vacío, el hogar ya no es hogar. Me levanto y voy buscando, pero ya no estás. Sigo vagando, mis ojos, muy abiertos no te encuentran. Tienes que estar por algún lado, aún puedo oler tu perfume.

Cierro los ojos, ahora sí te puedo ver. Estás ahí, tu cara como cada mañana delata tu sueño.
Estás aquí. Y sonrío al volver a oler tu perfume que no deja indiferente ningún rincón. Te veo.
Ahora te estás peinando, como siempre, dos segundos te bastan para estar perfecto, listo para empezar un nuevo día.

 Estás tan cerca, desde aquí puedo oír tu voz, es la misma que tantas noches me ha protegido y liberado de mis miedos. Esa que me da seguridad, la única que me relaja, la misma que me dio tantos consejos...

Y ahora voy hacia ti. ¡Estás aquí!. Corro deprisa, no hay tiempo que perder.
¡Estás aquí! Corro, no dejo de correr.
Pero no te alcanzo.
Me caigo y me levanto, no importa, ¡estás aquí!.
¿Por qué no me ves?, ¿no me escuchas?.
Y te vas. ¡No!, ¿por qué te vas?.
Chillo, grito sin cesar. Y corro, corro,
corro gritando, pero no avanzo.
Aun puedo oler tu perfume.
¡No me dejes!. ¡Por favor, no me dejes!
Y abro los ojos. Los abro y ya no estás.
Todo es igual pero diferente.
Lloro, lloro pero no sirve de nada.
chillo, pero nadie viene en mi ayuda.
¡Te necesito!, ¡no me dejes!.
¡Te necesito!.




Como el sol a la mañana,
como barco al mar.
Te necesito.

Mi invierno se hace frío,
se congela el corazón.
¿Por qué no estas?
¡Me haces falta!

No puedo. Lo intento, juro que lo intento, 
no puedo.
No me dejes sola, tengo miedo.




mel*