I' m standing on the edge of me
I'm standing on the edge of everything I've never been before
y no se lo bebe nadie,
Como un reloj atrofiado paras el tiempo. Viviendo dormido evitas el dolor, pero también pierdes vida. Sal de tu mundo y enfréntate al miedo de intentar olvidar. Despierta, que la realidad es dura y asusta pero es mejor hacerle frente que escapar.
El tiempo pasa cruel y no lo quieres ver, la vida no perdona si no actúas y sólo te evades. Se nos está haciendo tarde. El dolor se sufre y nos obliga al olvido, como un mal día, pero los buenos momentos siempre estarán con nosotros, dándonos aliento, recordándonos que vale la pena intentarlo, que siempre lo vale. No esperes, ¡despierta!
Comenzó su carrera literaria en 1916 con La inquietud del rosal, que recoge las sugestiones intimistas y sentimentales de un post-romanticismo, y publicó El dulce daño (1918), Irremediablemente (1919) y Languidez (1920).
No te quedes inmóvil
La estupidez humana puede llegar hasta límites insospechables. El inconformismo piensa y actúa por nosotros, aunque más que el inconformismo, nuestros caprichos. Siempre queremos más y mejor, y no apreciamos lo que tenemos. Cuando no tenemos móvil nos sentimos desgraciados por ello, cuando lo tenemos, seguimos sin estar contentos porque queríamos uno con Internet, cuando lo conseguimos queremos uno que acaba de salir, más moderno y rápido. Y así con todo: ropa, coches... Y también en todos los aspectos de nuestra vida. Siempre queremos un cuerpo mejor, otro color de ojos o un pelo diferente. Sólo hacemos que quejarnos, que pedir más, cuando en realidad tenemos mucho más de lo que nos hace falta. ¿Quién tenía Internet o móvil hace tan sólo unos años? Nadie, y podían ser felices. Mucha gente envidia a los famosos, a la gente rica, o al vecino de al lado. Todo el mundo quiere tener más, cuando a menudo quien más tiene es también el más infeliz. Somos hipócritas. Tenemos de todo y seguimos queriendo justamente todo aquello que no tenemos.