Este adiós no maquilla un hasta luego, este nunca no esconde un ojalá. Estas cenizas no juegan con fuego, este ciego no mira para atrás. Este notario firma lo que escribo, esta letra no la protestaré, ahórrate el acuso de recibo. Estas vísperas son las de después. A este ruido, tan huérfano de padre, no voy a permitirle que taladre un corazón podrido de latir. Este pez ya no muere por tu boca, este loco se va con otra loca. Estos ojos no lloran más por ti.
miércoles, 26 de febrero de 2014
Nos sobran los motivos- Sabina
Este adiós no maquilla un hasta luego, este nunca no esconde un ojalá. Estas cenizas no juegan con fuego, este ciego no mira para atrás. Este notario firma lo que escribo, esta letra no la protestaré, ahórrate el acuso de recibo. Estas vísperas son las de después. A este ruido, tan huérfano de padre, no voy a permitirle que taladre un corazón podrido de latir. Este pez ya no muere por tu boca, este loco se va con otra loca. Estos ojos no lloran más por ti.
Al borde del abismo
Dormí maquillada y sin pijama, con la cama sin hacer, fumando dormida y despertando despertadores. Pronuncié palabras prohibidas y busqué ahogar tu nombre entre copas de bar. Me fui sin pagar, meé en la calle. Entre en casa cuando salió el sol, dando las buenas noches a quien me encontraba. Cogí el coche para huir y acabe corriendo hasta quemar mis pulmones. Brinqué por tejados rotos y desgarré tu olvido. Grité suplicando que alguien me ayudara a olvidarme de ti, que me arrancaran tus recuerdos. Saludé a las nubes con las dos manos y deseé que lloviera para correr desnuda. Abracé a las penas tan fuerte como ellas a mí y volví al lugar donde juré jamás regresar. Perdoné promesas, incumplí caricias, que me rompieron en noches en vela. Besé piedras que parecían blandas y las lancé al río después. Corrí por el mar descalza entrando arena en mis zapatos. Cabalgué por tu pelo, agarrándome a tu olor. Susurré que sólo el tiempo robado está perdido y corrí tras él. Navegué por los vientos de la voz que soplaba fuerte y se fue lejos. Marqué caminos peligrosos para pasar dos veces. Creí querer quererte y queriendo querer creí que quererte merecías y tu dolor me hizo daño.
Las 7
Las 7.
El llanto de un niño,
dos yonkies metiéndose otra raya.
Suena una cafetera,
salta el pan de la tostadora.
Un despertador.
Madrugan persianas,
pasos descalzos.
Y no estás.
Son las 7 y me falta tu cuerpo
abrazando el mio.
abrazando el mio.
Son las 7,
y como no estás
y como no estás
no te puedes ir
después de darme un beso.
después de darme un beso.
No hay peleas de sábanas
un "no te vayas" ni un "ojalá".
un "no te vayas" ni un "ojalá".
Son las 7
y ya no odio el despertador.
y ya no odio el despertador.
Afuera sigue haciendo el mismo frío
pero no está tu cuerpo aquí
para darme calor,
pero no está tu cuerpo aquí
para darme calor,
ni escribo mensajes
pidiendo que vuelvas pronto.
pidiendo que vuelvas pronto.
7 campanas
y ya no temo a la carretera
y ya no temo a la carretera
No hago tiempo en mi cama
recordando tu última sonrisa.
recordando tu última sonrisa.
7 punzadas
que me recuerdan que los motores de los coches que se encienden
no son el tuyo.
que me recuerdan que los motores de los coches que se encienden
no son el tuyo.
7 vecinos
que siguen asomados en los balcones
pero que ya no te ven salir.
que siguen asomados en los balcones
pero que ya no te ven salir.
7 cigarrillos
que se consumen en sus manos.
que se consumen en sus manos.
Suenan las 7
y en mi cama lo único que se consume soy yo,
y mi esperanza.
y en mi cama lo único que se consume soy yo,
y mi esperanza.
Son las 7, ¿por qué no está?
pregunta mi cama.
Y yo no sé que contestarle.
Sólo le pido que me quite este frío
que dan las siete sin ti.
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