Dormí maquillada y sin pijama, con la cama sin hacer, fumando dormida y despertando despertadores. Pronuncié palabras prohibidas y busqué ahogar tu nombre entre copas de bar. Me fui sin pagar, meé en la calle. Entre en casa cuando salió el sol, dando las buenas noches a quien me encontraba. Cogí el coche para huir y acabe corriendo hasta quemar mis pulmones. Brinqué por tejados rotos y desgarré tu olvido. Grité suplicando que alguien me ayudara a olvidarme de ti, que me arrancaran tus recuerdos. Saludé a las nubes con las dos manos y deseé que lloviera para correr desnuda. Abracé a las penas tan fuerte como ellas a mí y volví al lugar donde juré jamás regresar. Perdoné promesas, incumplí caricias, que me rompieron en noches en vela. Besé piedras que parecían blandas y las lancé al río después. Corrí por el mar descalza entrando arena en mis zapatos. Cabalgué por tu pelo, agarrándome a tu olor. Susurré que sólo el tiempo robado está perdido y corrí tras él. Navegué por los vientos de la voz que soplaba fuerte y se fue lejos. Marqué caminos peligrosos para pasar dos veces. Creí querer quererte y queriendo querer creí que quererte merecías y tu dolor me hizo daño.
miércoles, 26 de febrero de 2014
Al borde del abismo
Dormí maquillada y sin pijama, con la cama sin hacer, fumando dormida y despertando despertadores. Pronuncié palabras prohibidas y busqué ahogar tu nombre entre copas de bar. Me fui sin pagar, meé en la calle. Entre en casa cuando salió el sol, dando las buenas noches a quien me encontraba. Cogí el coche para huir y acabe corriendo hasta quemar mis pulmones. Brinqué por tejados rotos y desgarré tu olvido. Grité suplicando que alguien me ayudara a olvidarme de ti, que me arrancaran tus recuerdos. Saludé a las nubes con las dos manos y deseé que lloviera para correr desnuda. Abracé a las penas tan fuerte como ellas a mí y volví al lugar donde juré jamás regresar. Perdoné promesas, incumplí caricias, que me rompieron en noches en vela. Besé piedras que parecían blandas y las lancé al río después. Corrí por el mar descalza entrando arena en mis zapatos. Cabalgué por tu pelo, agarrándome a tu olor. Susurré que sólo el tiempo robado está perdido y corrí tras él. Navegué por los vientos de la voz que soplaba fuerte y se fue lejos. Marqué caminos peligrosos para pasar dos veces. Creí querer quererte y queriendo querer creí que quererte merecías y tu dolor me hizo daño.
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