El tiempo se ha agotado y ya no hay marcha atrás.
No quedan dudas, no quedan sueños,
ya no hay razón ni ser que te acerque a mí.
El tiempo ha sido cruel conmigo y acaba aquí.
Rompiendo esperanzas, cerrando las puertas
que un día dejaste abiertas sin un porqué.
No hay un "puede ser" ni ningún "algún día"
aunque yo todavía los recuerde.
Sólo queda dejar entrar a ese nunca
que tantas veces me he negado a asumir.
Nunca olvidaré los momentos sin aliento,
nunca volveré a sentir tu piel,
ni viviré en la inocencia, que me hizo dártelo todo.
Acaba el gran silencio y llega el fin.
Vivir en pausa acaba aquí, hoy,
con palabras que atraviesan.
Noches en vela que hoy no sirven de nada.
Queda lejano, todo cuanto viví contigo, nuestro deseo.
Pero cuando escucho nuestras canciones aún puedo sentirte,
aún puedo recordarte.
En aquella playa, bajo ese cielo repleto de estrellas,
cuando tus brazos eran mi mejor refugio,
cuando luchaba por destruir tu dolor.
Y ahora se hace tan difícil creer en el destino,
en la eternidad, en no rendirse y en la palabra.
Creer en luchar, en promesas, e incluso en que exista el amor.
Y es que si existe me ha engañado.
¿Qué quedó del para siempre?
Un día me lo entregaste, o eso dijiste.
Que pronto regresarías, que había tiempo para todo.
Y esperando me quedé, y sufriendo no me rendí.
Y así caí en el engaño de tus besos,
de tus promesas rotas y de un futuro juntos que nunca llegó,que nunca llegará.
Y como extraños te veo,
Y como extraños finjo ser feliz.
Y como extraños río mientras lloro por dentro,
mientras te alejas y te añoro,
mientras sales de mi vida, sin ningún perdón.







