domingo, 17 de abril de 2016

Esta vez vencerás

No quiero escribirte. No quiero escribirte porque todo lo que se escribe es pasado. Es tiempo y momentos que mueren mientras los describimos aunque perduren en tinta y papel o en cualquier disco duro. No quiero que seas recuerdo, quiero que estés aquí, que te quedes, conmigo, con nosotros. Por favor no te vayas, que no voy a poder con tanto dolor, que juro que me desangraré en ese mismo momento, y si tú te apagas yo jamás volveré a encenderme.

Que no te quiten la luz, joder, que no lo haga toda esa mierda que te invade por dentro, machacales. Yo ya no sé a quien rogarle, si a Dios o a cualquier humano, estoy agotando religiones y ateísmo, supersticiones y videncias, para que algo mitigue esta ansiedad y todo te dé fuerzas. Estoy rezándole a la ciencia y hablando con santos.

Sal de esta, por favor no me dejes sola, que no podré aguantarlo. Que necesito tus manos, tu pelo, tus ojos, la fuerza de tus dedos que nunca deja a nadie caer. Quédate aquí, que prometo cuidarte y darte todos mis suspiros, que no puedes irte aún. Admiro cada centímetro de ti, por dentro y por fuera, tus arrugas y tus cicatrices, tu mal humor y tu preciosa risa. Que todo se quede aquí contigo, no les dejes solos en nuestros recuerdos, que si la fuerza más grande del mundo no cura esto yo me bajo de aquí.
Eres pura vida. No te puedes ir.

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