martes, 3 de abril de 2012

Después

Él quiere más y ella no sabe ni lo que quiere. Se deja llevar. Le pide que le lleve a otro mundo, que le haga ver las estrellas. Él la besa dulcemente en la frente, sus labios se buscan incesantes. Su cuerpo le llama, le busca y ella se deja. Él se enciende, ahora ya no hay vuelta atrás. La carrera entre botones y cremalleras empieza, las respiraciones aumentan marcando el ritmo de sus deseos. Él baja apresuradamente su mano, la excita y ella siente como su piel empieza a quemar, casi tanto como lo hace su conciencia. Sus cuerpos van al compás. Ahora son uno.




 A él le invade el deseo, el fuego arde en sus ojos, se desprende por cada poro de su piel. Ella disfruta de su cuerpo pero no puede evitar notarse vacía por dentro. Se pregunta si algún día el placer llegará a complacerla tanto como tan sólo un poco de amor. Él la besa ardiente, recorre todo su cuerpo y le regala un te quiero al que ella no sabe que contestar. Ella aparta la mirada porque es consciente de que sus ojos la delatan. Pero le mira y se entrega a él, en cuerpo, porque su alma no sabe exactamente donde la dejó. Le tiene tan cerca, tan rebosante de deseo, y a la vez lo siente tan lejos... Se deleita con sus besos, con sus caricias, cree incluso que alguna vez podrá sentir algo, pero entonces llega el indomable después.

Y en el después no hay un "te quiero" ni un "estaremos siempre juntos". Tan sólo un hasta nunca y un olvido que amenaza con dominar. Para él eso ha sido todo, se da por satisfecho. Ella en cambio se siente vacía, quiere que sigan los besos, espera palabras de amor, un abrazo y que le coja de la mano. Busca un gesto de cariño que la haga sentir mínimamente especial. Se siente un objeto aunque para muchos sea un pensamiento anticuado, aunque otros tantos la tachen de ingenua. Para ella el sentimiento va por encima de las palabras y del deseo. Para ella el cuerpo no está separado del sentimiento: el cuerpo es el sentimiento del corazón. 





Su corazón quería estar tan cerca de aquí, su cabeza tan lejos...



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