Otra pesadilla más, como cuando sueño que me tocas, que me abrazas, como cuando en esas noches frías noto tu calor. Esas en las que estás aquí, tan real que al despertarme te busco esperando encontrarte a mi lado. Me froto los ojos, los cierro fuerte y vuelvo a mirar. Parece que estoy despierta, esta vez sí. No puede ser cierto, no puede ser cierto...
Disimulo, intento no mirarte, que no descubras que estoy aquí. Agacho la cabeza e intento no respirar. Doy la vuelta lentamente y me peleo conmigo misma para no mirar atrás. Pero es muy tarde, mi corazón actúa por mí y se gira buscándote. Me miras. El mundo se para, se me olvida hasta de respirar. Y siento algo extraño. Me pregunto si mi mundo se ha nublado o es la primera vez que veo salir el sol, hacía tanto tiempo que no volaba...
Tus ojos están ahí, mirándome otra vez. Los veo extraños, es como si los hubiera visto por primera vez, ha pasado tanto tiempo... Y sonríes, me sonríes, y tengo ganas de escapar, de huir, de gritar lo mucho que me ha costado poder vivir sin ti, de decirte que te odio, que ya no quiero que vuelvas, que todo iba mejor cuando tú no estabas aquí.
Pero me ahogo, el aire me falta, siento que no puedo y el silencio me invade, me oprime. Siento que ya es tarde, demasiado tarde para evitarlo. Tu mirada se ha vuelto a clavar en mi cabeza, tu sonrisa ha vuelto a ser la dueña en mi corazón.
Me quedo parada, inmóvil. Te acercas hacia mí y mi rostro empalidece, mis pulsaciones aumentan. Y ya no sé si quiero reír porque vuelves a estar aquí, o llorar por esto mismo. Ya no sé si quiero gritar al mundo que no te quiero, o correr hacia ti. Tanto tiempo conquistando fuerzas para olvidarte, consiguiendo ganas para odiarte...
Y ahora por tu culpa ya no sé, ya no sé que quiero, ya no se qué tengo, qué deseo, quién soy y ni siquiera que hago aquí. Mi cabeza ha llegado tarde a la carrera de mi interior, ha perdido la batalla. Ayer volví a sentir, volví a vivir. Una mirada bastó, comprendí que acababa de regresar de un trance, un trance largo del que cuando entré pensé jamás salir. Ya no me acordaba de esta sensación que me hace creer que puedo volar, de ese runrún de mi estómago al verte, del temblor de mi voz ante tu presencia.
Y ahora recuerdo mi ayer y sé que mi sonrisa no era la misma desde que te fuiste, que el brillo de mis ojos desapareció contigo. Pero también recuerdo que poco a poco lo estaba consiguiendo, encontré razones para volver a sonreír, conseguí quitarme el miedo a amar, a sufrir, a que me volvieran a hacer daño como tú lo hiciste, por fin volvía a ser feliz.
Pero vuelves, y ahora ¿qué?. Aquí estás, entrando otra vez a mi vida sin pedir permiso, sin avisar, pillándome por sorpresa, frágil. No es justo que desaparezcas de mi vida y aparezcas como y cuando quieras, ¡no es justo!. Me has hecho daño. Te he buscado sin cesar y no te he encontrado, sólo a tu recuerdo. Tu mirada me vuelve a buscar, pero lucharé con todas mis fuerzas para que no sea tarde, otra vez no...
[...]
Ayer te vi, y en un segundo descubrí que el mundo se paró el día que te marchaste. Me gustaría huir, encontrar un lugar a salvo, dejarlo todo y marcharme, lejos de aquí, lejos de ti.
Pero quizás ya es demasiado tarde...

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